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Mostrando entradas de junio, 2025

Conflicto pantalla

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Ratón desconectado. Elojorojo. Recuerdo como cuando acechaba el ladrón en ese cuento que recuerda otra memoria solo para que el olvido sea doble o no sea; recuerdo así de esa misma manera esa pantalla plana en la que proyectamos un gran agujero de aquí a donde quiera, en la que parece siempre uno zambullirse, atufado por colores cian negro amarillo magenta, entremezclados se me cruza el ensayo poético la armonía del color aurora, aurora y crepúsculo noche. Pero no es así. Esa pantalla odiosa refregada en nuestros ojos como lagaña del siglo, hundiéndose en los lagrimales para aplazar lo intermitente, para reafirmar el engaño y consolidar la bruma. Funciona como un ejercicio hipopótamo insomne de águila desalada hipnosis abogado en quiebra.   El rechazo proviene del estar imantado mientras me designan la guerra los niños, y uno espantando los fantasmas binarios para aparecer en la revista electrónica de algún inconsciente. Por eso se me vino el recuerdo de ese plano terrible que no a...

Digresiones

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Todavía hierve en mi pecho la imagen querida. Todavía sobre la noche deambulan oscuras nubes de ébano, y me acunan en su fantástica metamorfosis eterna. Las rocas, los árboles, los pájaros y aún mi propia voz extienden las manos hacia su anhelo infinito. Todavía los paisajes bailan dulcemente sin tú, sin yo y sin nosotros, impersonales, para enternecer el olfato de los niños curiosos. Y no es melancolía el sufrir a voluntad por los desiertos perdidos, por las ciudades miniatura o los versos grotescos, no es llanto ni sequedad ni fuerza que se extingue lentamente. Aún aparecen frente a mis ojos las letras insufribles, innatas, que brotan de la necesidad. Aún siento que la altura no conoce el frío de los nevados y volcanes, y que mi voz se enciende lejos del oxígeno, ya tarde, en el espacio inalcanzable...  *** El hielo acelerado es visión monstruosa, científica, que se sustrae a la verdad cubierta ya de números, ya de enigmas pretensiosamente resueltos. *** Cuando pensé en un lector...

Haiku (x2)

El campo abierto Espejo de la tarde Negro en la noche *** Son las abejas Que suenan como el agua Y no el río

El lenguaje y el horror en dos novelas de Mónica Ojeda

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Portada de la segunda edición de Nefando (Almadía).      En las novelas de Mónica Ojeda el cuestionamiento por el lenguaje se mantiene siempre cerca del centro. No es el tema central, pero funciona como un conductor: es un cuestionamiento que nos desarma, que nos deja abiertos, dudosos, y es entonces cuando nos dirige, voluntaria o involuntariamente, hacia el horror en nosotros mismos. Parte de la duda sobre el sentido de las palabras para dejarnos indefensos ante las suyas, y, una vez que nos tiene allí, empezamos a ser una especie de víctimas. En Nefando, por ejemplo, no hay descripciones de los personajes. No conocemos cómo son, qué rostro tienen, qué facciones o qué características son particulares a cada uno. Solo los conocemos por sus diarios, o sus relatos, o sus testimonios; es decir, por su lenguaje. Pero no solo por su lenguaje hablado o escrito, sino por su lenguaje corporal, o por sus ideas sobre el cuerpo, como ocurre en Mandíbula. Por sus experiencias del cu...

El Sr. A (metaficción)

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Quino "Procedamos sucintamente: consideremos un ámbito de experimentación tomado como mundo real ya no con respecto a un yo, sino a un sencillo «hay»... Hay, en un momento dado, un mundo tranquilo y sosegado. Aparece de repente un rostro asustado que contempla algo fuera del ámbito delimitado. El Otro no se presenta aquí como sujeto ni como objeto, sino, cosa sensiblemente distinta, como un mundo posible, como la posibilidad de un mundo aterrador. Ese mundo posible no es real, o no lo es aún, pero no por ello deja de existir: es algo expresado que sólo existe en su expresión, el rostro o un equivalente del rostro."  Gilles Deleuze. Qu'est-ce que la philosophic? (c) Les Editions de Minuit París, 1991 Vienen de lejos, como del horizonte, como quien ve un tren que se aproxima por un valle colosal; vienen solas las imágenes de la historia inventada. El Sr. A y el Sr. X se aproximan, difuminándose. Aquel es un obrero, aquel otro un empleado de cualquier empresa privada. No hay...

Auténticos farsantes

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Marcel Marceau, The mask maker. Yo no soy yo que ves y que retratas Yo soy un yo de veras y por partes. Mira: soy auténtico. Y así soy cuando soy en esta clase.  ¿No me crees? Pues mira bien, no vaya a ser que me retracte. Nosotros, los profesores, somos  auténticos farsantes. Estamos siempre haciendo  disparates: Actuando de uno mismo en nuestras clases.

El Sr. ergonómico

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Fíjate, fíjate que me importa un pepino  si mi brazo izquierdo es más largo. Fíjate que estoy muy consciente de mi espina  y no quiero una pausa.  Delante nuestro un juego para adultos,  tú llueves como el sol en pleno agosto. Hay letras que son hiel en el abismo, halagos que son mierda ineluctable. Nombres que son personas sin sentido. Martes de fréjol negro y aguacate.

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